Calle: Paseo de la Castella,4. Zona Salamanca.
Madrid.
Teléfono: 91 577 52 39
Web: www.sinsombrero.es (inactiva)
Fecha: 21 de diciembre de 2019
CENA:
PRESENTACIÓN:
Cocina de mercado con toques de autor.
"En Sinsombrero te ofrecemos una propuesta gastronómica
elegante y auténtica. Basada en el valor de lo sencillo y en el
producto de temporada de calidad. Esto, unido a nuestra cuidada decoración
inspirada en un club de los años 20 en versión modernizada,
convertirá tu visita a Sinsombrero en una increíble experiencia.
Nuestra carta, a cargo del reconocido cocinero Javier Goya (Rte. El Triciclo)
como asesor gastronómico, busca “sorprender desde la sencillez” y
conquistarte con platos increíblemente creativos, ejecutados magistralmente
por Pedro Gallego. En el corazón del restaurante, su increíble
barra semicircular te permitirá disfrutar del placer de la coctelería,
con una increíble oferta de cócteles tanto clásicos
como de autor para compartir desde el aperitivo hasta la hora del afterwork.
Al lado de la chimenea y con vistas a la Castellana, enfrente del showcooking
o en un ambiente más íntimo y relajado… cualquier
espacio es bueno para disfrutar de Sinsombrero… lo dejamos a tu
elección."
El
precio medio estimado por persona en la fecha de la cena es de 45,00 €.
COMENTARIOS:
Entorno: En pleno centro de Madrid, en el Paseo
de la Castellana. Difícil de aparcar.
Las cañas: Las tomamos en
mismo restaurante. Fueron
tres dobles de Estrella, a 3,50 € cada una, una doble sin alcohol,
a 3,00 € y una copa de Ribera a 3,50 €. No pusieron aperitivo
con las bebidas.
Nombre: Sinsombrero. La única referencia que hemos
encontrado del nombre, aunque no sabemos si es por esto por lo que se
llama así el
restaurante, es la de un grupo de mujeres pensadoras y artistas españolas
de la generación del 27, "Las
Sinsombrero". El logo sin ir más lejos es un sombrero femenino.
Carta
en la web: Si, sin precios y sin fotos
de los platos.
Carta de
vinos en la web: No.
Local: Amplio local en la Castellana. La fachada,
acristalada a ambos lados de la puerta, tiene visillos a media altura
que preservan la intimidad del interior. Se entra directamente a
uno de sus salones, en
frente,
junto
a una pequeña rampa que conduce al bar y a otros comedores,
hay una pared en la que están colgados sombreros de todo tipo
y que la gente aprovecha para ponérselos y hacerse una foto. La decoración
es moderna y al parecer inspirada en los años 20. El suelo
del salón de la entrada,
donde estuvimos, es un mosaico de baldosas con rectángulos
de colores blanco, gris
oscuro
y azul turquesa. El techo es de escayola y está dividido
en cuadrados. Las paredes son beiges y hay zonas en las que hay espejos.
La iluminación
es variada con focos y lámparas en el techo y paredes. Nos
situaron pequeño apartado rectangular, como si fuera el final
de un pasillo. Alrededor un sofá en forma de "U" y
en su
centro una mesa ovalada. Estéticamente era bonito, con la
estantería
al fondo, las lámparas, los libros etc... parecía que
estábamos en una casa, pero poco funcional,
tanto para los comensales como para los camareros. El sofá si
era cómodo.
No pusieron mantel, tan solo unos salvamanteles oblongos sin forma
definida.
La cubertería moderna y alargada. La vajilla también actual,
con platos blancos con dibujos de brochazos y gotas de pintura añil.
Servilletas blancas. Ponen copas para el vino y se olvidan de poner
vasos para
el agua. El local estaba muy concurrido por cenas navideñas.
Comensales: Cinco, tres miembros de la cofradía,
Antonio Arnáiz, Carlos y Antonio Ávila. Faltaron:
Antonio de la Poza, Raul, Ricardo y Justo.
Acompañantes: Al ser la cena de Navidad nos acompañan
la esposa de Antonio Arnáiz, Palmira y la de Antonio Ávila, Gloria.
Pan: Te ofrecen de tres tipos, de centeno, de aceite
y blanco. Lo tren cortado en tiras o láminas. El más bueno el de centeno.
Lo cobran junto con el aperitivo
a 2,20 € por
comensal.
Aperitivo:
Crema de
zanahorias: Ponen cinco cucharitas de plástico con
un poco de la crema y un "pico" o "colín" sobre
esta. Sin nada que destacar.
Entrantes:
Callos, pata y morro
a la madrileña: Los
traen en una cazuelita de color azul con manchas marrones imitando
ser vieja. Tienen el aspecto típico de todos los callos. Están
suaves de sabor y como desgrasados. Algo picantes, aunque a alguno
les pareció que
debían serlo más. Buenos tirando a normalitos. Se
pidió una ración a 15,00 €.
Rabas con mahonesa de
lima: Los
sirven en una fuente alargada moderna y de color marrón con
manchas de igual color pero algo más oscuras. En el interior,
en un lado, un recipiente negro de plástico con la mahonesa
de lima. Son trozos alargados de calamar rebozado. Están buenos,
poco crujientes pero ricos, mejor que los callos. La mahonesa muy buena.
Se pidió un
plato a 16,00 €.
Principales:
Merluza de pintxo, salsa
verde de albahaca, gambas y patata: Coincidimos los cinco
comensales en pedir la merluza. Las sirven en plato llano moderno.
En el centro la porción de merluza, a un lado tres gambas
y al otro tres trozos de patata con piel. Traen también una jarrita
con la
salsa verde de albahaca. Las gambas frescas y buenas. La merluza
bien, aunque, a pesar de la salsa, se queda un poco seca. Se pidieron
cinco platos a 18,00 € cada uno.
Postres:
Tarta de zanahoria: La sirven
en uno de los platos llanos modernos de fondo blanco y manchas añil.
La porción viene con azúcar glass por encima y cortada horizontalmente
a media altura para rellenarla con crema. Se acompaña
con un poco de helado, una mora y un arándano. La tarta estaba, a pesar
de la crema,
un poco seca.
El helado sin sabor definido. Se pidió un
plato a 7,00 €.
Tarta de queso cremosa con helado de frutos
rojos: Lo
sirven en un plato idéntico al anterior. La porción de
tarta en el centro, casi desmoronada, y el helado al lado. Estaba exquisita
a pesar del tipo de
queso fuerte, cabrales o roquefort, con el que estaba hecha. Muy
rica. Increíble el contraste de la tarta dulce con el potente sabor
a queso. El helado bien. Se pidieron tres a 7,00 € cada una.
Torrija de brioche con helado de almendra: La
sirven igualmente en un plato similar a los postres anteriores.
A un lado la torrija en forma rectangular y caramelizada, al otro,
sobre un poco de almendra picada, el helado de almendra. Este estaba
bueno, sin embargo la torrija no alcanzó las perspectivas. Parecía
hecha de pan de molde más que con pan brioche. No gustó.
Se pidió un
plato a 7,00 €.
Cafés
e infusiones:
Fueron cuatro bebidas, un café cortado, un descafeinado con leche,
un poleo y una manzanilla. Cada una a 1,80 €.
No ponen nada para acompañar.
Vinos:
José Pariente Varietal
Verdejo 2018: Vino blanco con denominación de origen
Rueda. De la bodega de José Pariente (www.josepariente.com).
Elaborado con uvas 100% verdejo. Bueno. Pedimos dos botellas a 24,00 € la
botella. El precio aproximado de venta al público en una tienda
es de 9,00 € la botella. El restaurante multiplica por casi tres
veces el precio de venta al público en un comercio.
Copas: No pusieron chupitos.
Servicio: Decepcionante. La mesa era inaccesible para
los camareros teniendo que pasarse, los propios
comensales, los platos de uno a otro. No ponen
vasos para el agua y hay que pedirlos. No traen una cuchara para servir
los callos. El vino solicitado está agotado. Sirven el café antes
del postre y este lo traen con retraso por lo que se queda frio. Se pide
una manzanilla y traen té en su lugar. En fin muchos fallos en
una sola cena.
Descuentos: No
hubo.
Porcentajes: Del
total del precio en factura de la cena, sin incluir las cañas
ni las copas, el 73,3% corresponde a la comida y el
26,7% a la bebida.
La carta y la factura: Ambas contienen los precios
con el I.V.A incluido, como debe ser.
Comentario final: Local amplio y espacioso.
La decoración moderna y alegre.
Bien iluminado. La comida,
de calidad, está en general bien presentada y elaborada. Hubo
cosas que gustaron y otras que no. Lo más apreciado la merluza y la tarta
de
queso.
Lo más
decepcionante
el servicio y la situación de la mesa. En la factura y en la carta
incluyen el I.V.A.
Notas: Las
puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes
a las cenas y
a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas.
No se juzga ni puntúa al restaurante.